La capacitación: más que un gasto, una inversión necesaria  

La capacitación: más que un gasto, una inversión necesaria

De acuerdo con la legislación laboral mexicana, más específicamente con la ley Federal de Trabajo, la capacitación laboral es un derecho de todo trabajador. Sin embargo, la gran mayoría de las MiPyMEs mexicanas (término que abarca desde microemprendimientos unipersonales hasta pequeñas y medianas empresas) no capacita a sus trabajadores.

Esto genera un grave problema, porque no les permite crecer ni mantener la productividad, y en muchos casos, estos pequeños emprendimientos que tan importantes son para la generación de empleo dentro de nuestra economía, no duran más que dos o tres años. ¿Por qué los microemprendimientos y las PyMEs tienen tanta resistencia a capacitar a su personal?

  • Porque lo consideran un gasto superfluo: El margen de inversión de las MiPyMEs no es tan grande como el de las grandes corporaciones. Sin embargo, cuando se hace de manera consciente y planificada, la capacitación del personal redunda directamente en la productividad y la competitividad de la empresa.
  • Porque no tienen dinero para invertir en capacitación privada: Al respecto, es importante destacar que organismos gubernamentales brindan programas de capacitación sin costo a los pequeños empresarios, pero solo un 1% de las MiPyMEs realizan esta práctica de manera recurrente, al considerarla una pérdida de tiempo.
  • Porque no cuentan con una estrategia articulada de capacitación enfocada en mejorar la productividad: Capacitar a los empleados sin una orientación clara, solamente por cumplir con la reglamentación vigente, no redunda en una mayor productividad, y esto hace que tantos pequeños emprendimientos sigan amparándose en el prejuicio de que la capacitación es una pérdida de tiempo.

La capacitación del personal de cualquier empresa, en especial de las más pequeñas, es clave si se quiere mantenerse competitivo y subsistir a lo largo del tiempo. Por eso, es fundamental que la empresa cambie el enfoque y deje de considerar la capacitación un gasto, cuando se trata de una verdadera inversión.